viernes, 20 de abril de 2018

Hartos de vivir.

Un viernes más.
Vuelvo a dejar mi entrada semanal.
Hoy enredando en internet encontré el siguiente artículo:


"Buenas, soy Emilio Calatayud. Acordaos de cuando teníais catorce años, acordaos de las ganas de comeros el mundo, de las travesuras, de las aventuras, de los primeros enamoramientos, de las ganas de vivir… Pues no sé que está pasando ahora, pero cada vez con más frecuencia vemos niños que con solo catorce o quince años ya están cansados o hartos de vivir y tenemos que aplicarles el protocolo anti suicidios cuando los encerramos. Algo estamos haciendo rematadamente  mal. Detrás hay problemas mentales causados, por lo general, por el consumo de marihuana, problemas mentales a secas, problemas familiares, adicciones a las nuevas tecnologías, traumas, carencias de todo tipo, pero, a veces, también abundancia de todo y un hastío y una falta de motivación total para cualquier cosa… A mí, como ciudadano, como padre y como juez, me da vergüenza y me preocupa mucho que haya niños que se se cansen de vivir cuando apenas han comenzado a hacerlo"


Yo creo que sí. Algo estamos haciendo mal.
Siguiendo con la filosofía de este blog donde vemos el excesivo tiempo que pasamos en el ordenador o pegados al móvil y dejando de lado otras muchas cosas que nos podrían venir muy bien.
Alucino cuando los pequeños están pegados al telefonito y no hablan con los compañeros (solo se comunican por wasap) ni juegan en el parque, como bien dice el artículo; con 14 años queríamos jugar, coger un balón, la bicicleta, ir al campo, tirar piedras al río, observar los animalillos que veíamos a nuestro alrededor (lagartijas, mariposas, ranas...) emocionarte cuando mirabas a una chica que te gustaba, pero todo cambió. Los chavales ya no se emocionan, están hartos de todo...
¿están hartos de vivir?

Todavía es temprano ,el sol comienza a salir, voy a observar el nuevo amanecer.
¡Que te vaya todo bien!

viernes, 13 de abril de 2018

Viernes 13

VIERNES TRECE


Viernes trece
¡Qué miedo!
Otro Máster de Cifuentes.

Dice que nada sabe,
no lo encuentra,
¿tú lo entiendes?

Viernes trece.
Otra farsa
de los de siempre.

Aquí no pasa nada.
Unos roban,
otros mienten.

Todo pasa,
todo queda
en presunta delincuente.

domingo, 1 de abril de 2018

Un columpio azul


Comienza Abril
ese que dicen
de las aguas mil.

Veo un columpio azul,
como el cielo,
cuando está azul

¿Cómo estará el cielo hoy?
el hombre del tiempo
dice que estará gris.

El sol no quiere salir,
la primavera muestra tristeza
y no puede sonreír.

No me extraña,
algunas vidas no valen nada.
Otro puñado de palestinos muertos.
¿Qué importa?
¿Dónde están ahora los defensores de la vida?
¡Ah! que esas son menos vidas.

Me dan ganas de llorar,
aunque para lo que va a servir.
Ya sabes...
¡la vida seguirá igual!

Prefiero el columpio azul,
antes del cuerpo sangriento
dentro de un negro ataud.


martes, 27 de marzo de 2018

No me "odas"


Oda es una palabra que hace referencia a una composición poética del género lírico. La oda puede ser desarrollada en diversos tonos y formas, y tratar asuntos de cualquier índole.


Muchos autores dedicaron sus odas a cualquier cosa, por ejemplo Pablo Neruda escribió numerosas odas a cosas diferentes:
libro, cebolla, guitarra, vino, limón, gato...

Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla...

Esta entrada surgió tras leer el brillante comentario de Juan  L. Trujillo y que aporta una nueva acepción a la palabra en cuestión. ¡No me odas!

Dejo una pregunta en el aire por si quieres participar.

¿Qué te " ode " más?

domingo, 25 de marzo de 2018

ODA AL CAMBIO DE HORA.

¡ Hola cambio de hora!
ya estás aquí otra vez.

No lo puede entender
dicen que a las dos son las tres.

Cambios en el sueño, irritabilidad,
dolores de cabeza...
¡la vida sigue igual!

¿Y usted como lo ve?
Esta tarde te contesto,
viendo un nuevo atardecer.




viernes, 16 de marzo de 2018

¡Regálale un libro, Toño!


Paseando por la ciudad me paré delante de una librería para ver las últimas novedades y cuál fue mi sorpresa al encontrar un llamativo cartel en el escaparate:


¡Olvídate de las puñeteras corbatas y regálale a tu padre un libro, Coño!


El cartelito tenía razón y antes que regalar cualquier cosa, o esa hortera corbata que acaba en el fondo de un cajón, estaría mucho mejor obsequiar con un libro.

¡ A ver si te enteras, Toño,
regálale un libro, Coño!

domingo, 11 de marzo de 2018

SU ÚLTIMO VIAJE.

SU ÚLTIMO VIAJE


Hoy es 11 de marzo, día triste marcado en el calendario y vuelvo a publicar una entrada que ya puse en esta fecha señalada.
Los que vivimos en el Corredor del Henares sentimos muy cercano el trágico día del atentado.
Todos conocemos a familiares, vecinos, amigos de todas estas localidades. Desde Guadalajara, pasando por Azuqueca hasta llegar a los municipios madrileños: Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz, San Fernando de Henares, Coslada. . .




- Dejo mi carta publicada en el Diario de Alcalá  tras la masacre que se produjo en las vías del tren.

Cada mañana quedaba con mi colega en la cafetería de la estación. Aprovechábamos el breve encuentro para tomar un cafelito caliente antes de comenzar la jornada laboral.
Sentados en las diminutas banquetas, observábamos a una muchedumbre impaciente que se apiñaba en la barra del bar para buscar ese estrecho hueco que les permitiese capturar el desayuno.
Charlábamos apresuradamente de nuestras cosas, mientras apurábamos el último sorbo de café. Mi amigo cogía el tren hacia Madrid y yo me dirigía, en sentido contrario, para Guadalajara donde cursaba mis estudios de magisterio en la escuela universitaria.
Pero aquel viernes todo era diferente. Aquella cafetería tenía un aspecto irreconocible, con una tranquilidad pasmosa que jamás hubiese imaginado. Hoy nadie alzaba la voz para reclamar la atención del camarero ni se producían los típicos empujones para acomodarse en el mejor sitio.
Las máquinas tragaperras estaban apagadas. Un silencio irrespirable flotaba en ese desconocido ambiente. Extraños personajes, con sus miradas perdidas, desfilaban lentamente por aquel lugar.
¿Dónde se encontraba toda la clientela que diariamente daba al local ese inconfundible aroma repleto de colorido y vitalidad?
Mi sombra se había transformado en la tristeza más profunda que me acompañaba en cada paso.
Entonces recordé su llamada.

Mi amigo no llegaría tarde a la cita porque un tremendo explosivo se cruzó en su camino. Su cuerpo inerte reposaba en un profundo "pozo" que constituiría su último viaje.